CRÍTICA DE ARTES ESCÉNICAS 

 O QUE SEGUE ·  FUNBOA ESCÉNICA 

Teatro Ensalle · Vigo  · 18/01/2020

 

Creación, dirección, textos e interpretación: Cristina Balboa

Asistencia dirección: Manuel Parra García

Dramaturgia: Cristina Balboa y Manuel Parra García

Iluminación: Afonso Castro

Música original y videocreación: Cristina Balboa

Vestuario: Paula Quintas y Centro Dramático Galego

Espacio escénico y diseño gráfico: Mauro Trastoy

Fotografía: Manu Lago, Fran Riveiro y Ángel Sousa

Produce: Funboa Escénica

Coproduce: Centro Dramático Galego - Agadic - Xacobeo 2021 - Xunta de Galicia

Funboa Escénica, o sea Cristina Balboa, es una de esas artistas con la nobleza a flor de piel, una rara avis, una hippie de la escena, dicho esto con un gran respeto hacia el jipismo que, en este contexto, adquiere una connotación de peculiaridad y de libertad.

 

El “yo” en escena es un material con doble filo, depende desde dónde se cuente, si es que se quiere contar algo al puro estilo relato, porque si el proceso se maneja al libre albedrío se corre el riesgo de bajar el interés del público.


 

Cristina Balboa, artista merecedora de todos mis respetos por su coraje y su insistencia, plantea en “O que segue” una continuidad a su “relato de vida” en un formato performativo que va subiendo y bajando el ritmo, al mismo tiempo que se desnuda, metafóricamente, para descender a sus infiernos personales.


 

En esta pieza destacaría el inicio, por su elegancia y su fuerza. Una entrada en escena que resplandece en la oscuridad de la sala creando expectativas diversas. Cris, entra ataviada con un vestuario que nos traslada a una época anterior, aunque indeterminada y se acompaña del movimiento de un pequeño botafumeiro y de su voz para sumergirnos en la pieza. Sugerente propuesta.


 

Pero, la experiencia va subiendo y bajando en ritmo, como una montaña rusa, que podría resultar interesante si no fuera porque en algunos casos se alarga innecesariamente.


 

La foto de su alter-ego es otro de los planos destacables de esta pieza, las dos mantienen una conversación que consigue sacar una sonrisa complice pues a todas nos gustaría tener la oportunidad de poder decirnos a la cara los encuentros y desencuentros infantiles que tanto han influido posteriormente en nuestra vida. La niña de la pantalla y la mujer de ahora mantienen una charla de contrastes, en un choque con los misterios del pasado, una especie de psicoanálisis freudiano en tono sarcástico que libera a una y atormenta a la otra.


 

“O que segue” devanea entre el formato performativo, la danza y la música en un tono jocoso aunque falto de ritmo dramático, la mayoría de las veces por un exceso de alargar momentos que podrían quedar en la mitad de un tiempo magnifico. Sabemos que el factor tiempo en escena es difícil de medir por eso mismo, su buen aprovechamiento, depende de una eficaz dirección y dramaturgia.
Contar desde el “yo” sin caer en sentimentalismos o discursos pretenciosos es una tarea ardua, delicada y no siempre interesante para el público, ese gran aliado, que a veces puede perderse entre un amasijo de anécdotas que, si no se eligen bien, caen en el desinterés.


 

Pese a lo que pese, siempre es un placer disfrutar de la presencia en escena de alguien tan versátil y entregada como es Cristina Balboa. También es cierto que la fórmula mágica de los unipersonales no está escrita, nadie sabe nunca (bueno algunos sesudos sí) dónde poner el punto certero, el punto seguido o el punto final.

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